Existe una escena muy común en la consulta de un médico venezolano: un paciente llega agotado, con la temperatura en 39 °C, sintiendo que le duelen hasta los pensamientos y convencido de que atrapó “un mal malestar”. En Venezuela, cuando escuchamos esa descripción —sobre todo si las lluvias recientes hicieron de las suyas en la comunidad—, hay una palabra que salta de inmediato a nuestra mente: dengue.
El virus transmitido por el intrépido Aedes aegypti es un viejo conocido en nuestras latitudes. Sin embargo, no por familiar deja de ser traicionero. Con la circulación simultánea de varios serotipos en el país, el dengue sigue siendo ese rival que no permite distracciones. ¿Cómo abordarlo con precisión, claridad y sin caer en alarmismos innecesarios? Aquí repasamos lo esencial.
El “Retrato Hablado” del Dengue
La mayoría de los cuadros comienzan de golpe. El paciente suele describir una fiebre súbita acompañada del clásico combo:
- El “detrás de los ojos”: un dolor retroocular muy característico al mover la mirada.
- Cuerpo cortado: mialgias y dolor articular que justificaron el apodo de “fiebre rompehuesos”.
- Sarpullido y cansancio: erupción en la piel y una astenia que tumba a cualquiera.
En esta fase inicial, la clave del éxito casi siempre se reduce a dos reglas de oro: mucha hidratación (suero oral, agua, jugos) y únicamente acetaminofén (paracetamol) para la fiebre.
Ojo con el botiquín: Los AINEs como el ibuprofeno, diclofenac o la aspirina deben quedarse guardados bajo llave. Aumentan el riesgo de sangrado y complican el cuadro plaquetario.
La paradoja de la fiebre: El momento de mayor cuidado
Existe un mito muy extendido en las salas de espera: “Ya se le quitó la fiebre, así que ya pasó lo peor”. Falso.
En el dengue ocurre exactamente lo contrario. La fase crítica arranca justamente cuando la temperatura empieza a normalizarse (entre el 3.er y el 7.º día). Es aquí donde debemos educar al paciente para vigilar los signos de alarma:
- Dolor abdominal intenso y continuo (no un simple cólico).
- Vómitos persistentes que impiden la hidratación oral.
- Sangrados inusuales en encías, nariz o hematomas espontáneos.
- Somnolencia, irritabilidad o mareos severos.
Si aparece cualquiera de estas señales, no hay tiempo que perder: el paciente debe acudir de inmediato a un centro de salud para evaluación e hidratación endovenosa.
Un esfuerzo en equipo
Vencer al dengue no depende solo de lo que ocurre dentro del consultorio. Comienza en casa eliminando los criaderos de patas blancas —ese florero con agua estancada o el tambor destapado— y continúa en la consulta con un diagnóstico oportuno y empático.
En Docsi sabemos que la prevención y la información clara son la mejor medicina. Estar atentos a las señales correctas nos permite actuar a tiempo y cuidar lo que más importa: la salud de nuestra familia, ¡pide un Docsi a domicilio! Si presentas alguno de los síntomas en la comodidad de tu casa podrás ser atendido sin seguros , lapsos de espera o complicaciones. Llama al 0412 Mi Docsi ( 04126436274).
